jueves, 9 de agosto de 2007

Mi ventana
por Karen Merklina


Está lloviendo, está muy oscuro, no sé dónde estoy. Miro por una ventana al cielo cubierto de nubes, está muy silencioso aquí, no hay nadie. ¿Dónde están todos?

Tengo miedo, tengo frío, ¿dónde estás? Me siento débil, desde hace un buen rato las heridas de mis muñecas manchan el suelo de sangre. Estoy llorando. ¿Por qué no llegas a salvarme?

Al fin ha dejado de llover, el cielo se está despejando, puedo ver las estrellas, ya no está tan oscuro. Una pequeña sonrisa sale de mi rostro al ver el cielo.

Debo salir a buscarte, ¿dónde estás? Prometiste estar siempre conmigo, pero ahora no te veo aquí. Espero no hallas decidido abandonarme. No ahora.

Apenas si puedo levantarme, estoy muy débil. He perdido mucha sangre, aunque no la suficiente para que sea mortal.

Salgo a buscarte en el lugar en el que siempre nos encontrábamos. No estás. Busco en los sitios que frecuentabas. Tampoco estás. Te necesito, ¿por qué no te encuentro?

Oh, pero que alegría, al fin te encontré. Me acercó a ti llorando y te muestro mis heridas. Tú las ves y te burlas de mí. ¿Por qué?

Tú me respondes que soy una dramática, que no me crees. No entiendo. Cómo no me puedes creer si lo estás viendo, estás viendo estas lágrimas rojas de dolor, de soledad.

Está bien, te comprendo. Me dijiste que nunca me abandonarías y que siempre me apoyarías y ayudarías en lo que fuera. Pero creo que esto es demasiado para ti. Tu razón no puede creer que alguien desee morir a pesar de tener todo para ser feliz. Yo tampoco sé por qué siento esto, sin embargo sé que ese es el único camino para dejar de sentir tanto dolor.

Ya no puedo estar contigo, ni con ustedes. Mi perfil se ha vuelto gris. Mancho a todos con mi sucia mediocridad.

Ya no quiero hablar, ya no quiero sentir, ya no quiero mirar, ya no quiero llorar, ya no quiero vivir.

Han pasado casi dos décadas de mi vida, no entiendo cómo he soportado tanto. He pasado por dos intentos de suicidio, del llamado camino fácil, pero no es tan fácil, se necesita mucho coraje para lograrlo.

Ya no te quiero ver más, no quiero que te burles de mí. Déjame sola, déjame morir. Y no te preocupes por romper tu promesa. Yo lo entiendo.

Regreso caminando casi sin fuerza y a punto de desfallecer. Llego de nuevo a este oscuro rincón y me siento otra vez junto a la ventana a contemplar las estrellas.

Permaneceré ahí encogida abrazando mi alma que llora, besando mis lágrimas que bajan por mis mejillas y esperando a que recupere mis fuerzas para volver a abrir mis heridas. No te preocupes por eso, que esas heridas son sólo para calmar mi dolor, esas heridas no pueden matarme.

Ya no te veré más, ya no los veré más, no tengo a nadie, ya no tengo nada. Sufriré sola todo esto.

Y el día que pienses en mí, me recordarás en un oscuro rincón mirando las estrellas por una pequeña ventana, aunque yo ya no estaré ahí, para ese momento yo ya me habré ido y tú no sabrás, ni cómo, ni dónde, ni cuando pasó.

Adiós...

Karen Merklina
02.ene.07

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No se asusten, no voy a hacer nada, es un escrito que hice a principios de este año, pero ya no quiero ni pienso hacer eso. Estoy bien.


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2 comentarios:

V. Tenebrarum dijo...

Leben:

Es realmente un alivio que este escrito sea solamente un fantasma de algo que era parte de ti antes.
Sin embargo, no te puedo negar que no pude evitar derramar lágrimas mientras lo leía. Primero, porque tomándolo como un texto literario, es realmente bueno; como siempre, logras transmitir lo que sientes. Segundo, porque me recordó los angustiosos momentos que pasé cuando creí que podía perderte.
Ahora, si me permites narrarte un final diferentes para esta historia:

Me encontraba sólo, en mi cuarto, pensando en ti. Las tibias notas musicales que llenaban el ambiente no lograban sobrecoger mi alma como normalmente lo hacen. De pronto, siento algo estremecedor. La música desaparece, siento dolor en mi corazón. Salgo corriendo al lugar en el que siempre nos encontramos. Voy corriendo como nunca, sin importarme nada de mi alrededor. Llegando a nuestro luegar de encuentro, te veo venir a lo lejos, cansada, con un semblante gris. Al fin llego a ti. Veo tus heridas. Un gran dolor me invade. ¿Por qué lo has hecho amor mío? Rápidamente busco la manera de sanar esas heridas. Te tomo entre mis brazos, te doy un dulce beso. Amor mío, estoy contigo por toda la eternidad. No me dejes, pues yo nunca te dejaré. Te Amo, con toda mi alma.

Después de mi texto no tan excelso como el vuestro, déjame decirte que... Got! eres una magnífica escritora. Sigue así leben. Me siento muy orgulloso de ti. Sepan todos que tengo a la novia más maravillosa del mundo. Te Amo! Te Adoro!! Gracias por todo lo que haces por mí.

V. Tenebrarum

Ficticio dijo...

Muy buen escrito, sentido pero razonado a la vez.
Es bueno que solo sea un escrito y no una decision... me gusto tu blog