miércoles, 1 de febrero de 2012

El amor, enfermedad de la Edad Media


El amor hereos era una enfermedad que figuraba en los libros de medicina en la Edad Media. Esta enfermedad sucedía cuando una persona se enamoraba de otra y no era correspondido; el problema se daba porque “el amante esculpe en su alma la cara del amado” (Culianu, 62), entonces su alma se convierte en la imagen del ser amado y se le pasa a éste, y a causa de esto, el sujeto se queda sin alma y si no es curado, puede morir; para que no sucediera esto, el ser amado debe corresponder el amor y darle su alma, para que así cada quien tenga un alma, el alma del otro, es decir, “A se ha transformado en B, B se ha transformado en A” (Culianu, 63). Pero si no era correspondido, el sujeto se quedaba sin alma y era reducido al no-existir.


Esta enfermedad iniciaba cuando el sujeto queda fascinado[1] con una persona en especial y no se cansa de mirarla, “emite por sus pupilas tanto espíritu[2] mezclado a la sangre que su organismo pneumático[3] se debilita y su sangre se espesa” (Culianu, 61), entonces el sujeto sufre.

Los síntomas de esta enfermedad, según Bernardo de Gordonio en su Lilio de Medicina son: la pérdida del sueño, del comer y del beber; su cuerpo adelgaza, salvo los ojos, tienen profundos pensamientos con llorosos suspiros. Si oyen cantares de separación de amores en seguida comienzan a llorar y entristecerse, y si los oyen de unión en seguida comienzan a reír y a cantar. Su pulso es diverso y no ordenado, pero es veloz, frecuentemente y alto si la mujer que ama llega al enamorado o la nombrasen o pasase delante de él. También explica la causa, que es creer en la perfección del ser amado y que si la pudiese tener, alcanzaría su felicidad. Entonces el enfermo descuida su cuerpo y no hace caso de la razón. Para curar esta enfermedad, el médico primero recurre apelando a su razón, hablándole de los peligros del mundo, el juicio final y los gozos del Paraíso, pero si el enfermo no reacciona, el médico para a darle azotes, le cuenta cosas tristes para que se olvide de su otra tristeza, después le cuenta cosas alegres, lo aleja del ocio dándole ocupaciones para que se olvide del ser amado, le dice que se vaya a viajar, que ame a muchas mujeres para que se olvide de una, le ofrece música; pero si el enfermo no se cura, entonces recurre a buscar a una anciana que le hable mal de su amada; y si con esto no se cura, el enfermo ya no tiene remedio y está destinado a la locura y después la muerte. (Rodríguez González)



[1] “La fascinación es una fuerza que, partiendo del espíritu del fascinador, entra en los ojos del fascinado y se introduce hasta en su corazón. Es espíritu es pues el instrumento de la fascinación; emite, por los ojos del cuerpo, unos rayos parecidos a él mismo y lleva consigo la virtud  espiritual” (Culianu, 61)
[2] “...el espíritu está definido por los médicos como un vapor sanguíneo, puro, sutil, caliente y luminoso. Producido por el calor del corazón a partir de la sangre más sutil, se eleva hacia el cerebro y sirve al alma para ejercer activamente los sentidos internos así como los sentidos externos.” (Culianu, 59)
[3] Pneuma en griego, significaba “espíritu”.




FUENTES

Culianu, Ioan P. Eros y magia en el Renacimiento. Trad. Neus Clavera y Hélène Rufat. Madrid: Siruela, 1999.
Rodríguez González, María Teresa. “La filosofía, la medicina y la poesía en la Edad Media: Sobre el amor”. Revista UNAM: Revista Digital Universitaria. 10 de diciembre de 2008 Vol. 9, No. 12. Universidad Autónoma de México. 3 nov. 2009.