Lo peor que le puede pasar a un escritor, es saber que todo eso que está en su imaginación es imposible y despertarse cada día observando su cruel verdad. Son semidioses, incapaces de ser omnipresentes, omnipotentes y creadores, sólo pueden imaginarlo, pero no darle vida. Viven la impotencia y los límites de su pluma. Envidiando a los locos que aseguran que su realidad es la verdadera. Qué frustrante es ser un simple escritor cuando se desea ser Dios.
miércoles, 6 de julio de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Muere la máquina de escribir
Hace unos días la última empresa de máquinas de escribir se vio obligada a cerrar y con esto le decimos adiós a esta tecnología hoy superada por la computadora. La noticia pasó desapercibida por todos, pero a mí me causa nostalgia (y la vez me doy cuenta de que ya estoy vieja), yo tengo dos máquinas, de las normales y otra eléctrica. Recuerdo que todavía me tocó hacer mis trabajos a máquina y fue hasta el último año de secundaria que empezaron a pedirlos a computadora. También tomé un curso de mecanografía como taller en la escuela. Me acuerdo de las máquinas grandes, tener que girar el rollo ese de la tinta (que no recuerdo como se llama), usar corrector cada vez que uno se equivocaba o esas gomas para borrar tinta, sufrir cuando sacabas la hoja y tener que acomodarla para que la línea quedara a la misma distancia de lo que ya habías escrito, no existía el texto justificado, se colocaban guiones en el espacio que quedaba para que pareciera justificado, y también cómo olvidar cuando mis dedos se atoraban entre las teclas o que mis meñiques de enchuecaron ligeramente por no tener la suficiente fuerza en mis dedos para apretar las teclas, o cuando apretabas varias teclas y las cositas que marcaban la letra se atoraban entre sí. Y no sólo servían para escribir, también aprendí a hacer dibujos a máquina, era como tejer en punto de cruz pero en máquina de escribir. Luego, ver cómo sufrían los teclados de computadora con esa gente acostumbrada a las máquinas de escribir que masacraba las teclas apretándolas como matando un bicho.
La tecnología deveras que avanza muy rápido, todavía en la primaria me permitian entregar trabajos a mano, recuerdo era "a mano o a máquina", después "a máquina o en computadora", ahora sólo pueden ser en computadora y entregarlos de otra forma da una mala imagen de la presentación de tu trabajo. Pero ni tan buena tecnología, ahora necesitamos computadora e impresora para terminar nuestro trabajo, antes podías escribir e imprimir en tiempo real.
En fin, así es esto del avance tecnológico, guardaré mís máquinas como artículo de museo, porque ya será más dificil encontrar los rollos de tinta y refacciones. Y adiós a esa herramienta que llegó a ser tan representativa de los escritores.
Si quieres leer la noticia: No más máquinas de escribir, cierra la última fábrica productora
miércoles, 27 de abril de 2011
La vida se gasta
Esta reflexión la escuché el otro día en el radio, seguro muchos ya la conocen, pero me llamó mucho la atención porque es tan cierta, vivimos tan aprisa, sin disfrutar la vida y lo peor, es que cuando te atreves a disfrutarla, te tachan de flojo o vago. Aunque recordemos que los extremos son malos, es tan malo clavarte en el trabajo, la escuela y las obligaciones, como lo es tomar demasiados ratos libres. Para mí, es difícil cumplir con mis obligaciones, me la paso tanto tiempo disfrutando de mi tiempo libre, que hasta tomo tiempo de más y luego ando a las carreras con las cosas que debo hacer.
LA VIDA SE GASTA
Anónimo
Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender mas temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.
A comer un sandwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.
A comer un sandwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir", "a ver cuando nos vemos", "la semana que viene nos juntamos".
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos.
Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de guita, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida.
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.
ALGUIEN DIJO, "LA MUERTE ESTA TAN SEGURA DE SU VICTORIA, QUE NOS DA TODA UNA VIDA DE VENTAJA"
Disfrutemos...
viernes, 18 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Ropa gótica de alta costura
Tal vez jamás podríamos costearnos una vestimenta así, pero es bueno saber que hay diseñadores que se adentran al estilo gótico.
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| Maya Hansen |
Maya Hansen
De padre argentino y madre danesa, Maya Carbajal Alex-Hansen, graduada con matrícula de honor por el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, es, junto con su pequeño equipo de producción, el alma máter de Maya Hansen, fundada en 2004. En sus inicios fue concebida como una marca de ropa gótica.
Maya Hansen se especializa como corsétière en 2006. Desde entonces centra toda la atención de las colecciones en el corsé como la principal prenda de vestir. Con inspiración de los corsés de principios del siglo XX, Maya Hansen elabora cada corsé siempre sobre pedido y con gran cuidado, siempre utilizando tejidos de alta calidad, ballena de metal en su interior, cinta reductora en la cintura y varias capas de tejido para dar una mayor consistencia y durabilidad.
Con sede en Madrid, Maya Hansen distribuye sus corsés en España, Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Suiza, Francia, Países Bajos y Lituania, así como a través de su web.
*Toda la información fue tomada de: http://www.mayahansen.com/
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